11.9.04

Cuando adoptamos a Peludo

Un día apareció en la puerta de nuestra casa un perrín que era un puro manojo de pelos tras el que se intuían unos grandes ojos tristes y bajo el que se veían unas paticas. Era muy simpático, y parecía querer jugar con el otro perro que teníamos. Pensamos que era el perro de un vecino, pero no que estaba abandonado. Cuando vimos que llevaba allí apalancado dos días seguimos vimos lo que pasaba.

Lo que no entiendo es porqué nos eligió a nosotros. Desde el primer día se comportó como si fuera nuestro perro de verdad y de toda la vida. Parado en la puerta de casa, le ladraba a los que se acercaban a ella, defendiéndola como hace el perro de la casa.

Se colaba dentro a la menor ocasión, y teníamos que regañarle y echarlo fuera. No sé cómo, pero el tío canalla sabía llamar a la puerta. Daba golpes en la puerta, en grupos de tres: "toc, toc, toc". Y cuando salíamos a abrir, él entraba corriendo en casa dando gemiditos.

Una vez dentro era complicado echarlo, ponía cara de pena, lloriqueaba, nos chupeteaba vivos y cuando ya casi lo teníamos atrapado se tiraba al suelo y se tumbaba patas arriba, mostrando toda su indefensión y carita de bueno.

Dar pena la daba. Pero en aquel momento no podíamos tener más perros en casa. Se nos hacía duro, pero teníamos que echarlo.

Finalmente, un día de frío y lluvia me salí con la mía y conseguí que en casa aceptaran que lo adoptáramos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Admiro realmente que hayas adoptado a peludo, yo quiero mucho a los animales, en especial a los perros, ya que tengo una labrador de color negro y no tendria corazón para rechazarlo, muy bien por tu buena acción.

Melisa dijo...

Yo también adopté una perrita adulta en mayo del año pasado. Es la segunda vez que lo hago, y la mejor opción cuando se desea un perro. ¡Enhorabuena!