29.5.06

10º Concurso de Perros Sin Raza

Nada, que no puede ser. Que este año tampoco me dejan participar. Me refiero al 10º Concurso de Perros Sin Raza, que organiza la Asociación de Amigos de los Animales.

Les he propuesto al Canalla y a la Linda que vayamos este año, que seguro que arrasamos, pero dicen que no, que está muy lejos y que no estamos preparados para salir por ahí, sobre todo el Cano, que es muy bruto.

Es una lástima, porque haríamos furor. Yo me llevaría, claro, el premio al perro más peludo, claro ¿quién más peludo que yo, que soy el Peludo? e imagino que también al más guapo, que estoy que me rompo de hermoso últimamente. El Cano no sé si ganaría pero haría un buen papel en el concurso del perro más orejudo.

El Canalla, riéndose a mandíbula abierta dice que sí, que lo llevamos claro, que en todo caso nos presentaría al concurso de obediencia. Dice que ganar no ganaríamos pero al menos la gente se reiría un rato. No sé qué ha querido decir con eso, pero seguro que era algún tipo de menosprecio a los canes.

Además, nos han mandado desde la ANAA una guía con los hoteles de Madrid que aceptan canes como clientes. Nosotros no iremos al final, pero mira a ver si tu humano se anima.

El concurso es el próximo 18 de junio, a partir de las 11:00 h en el Recinto gropecuario de Colmenar Viejo Ctra. de Colmenar Viejo a Guadalix de la Sierra, Km. 2

19.5.06

Brote de podofilia

Parece que me ha vuelto a dar obro brote de podofilia. Yo sigo sin tener claro qué es eso, pero el Canalla dice que lo mío es muy grave y que no tengo remedio, que estoy podófilo perdido.

Creo que la cosa tiene que ver con que me gusta utilizar las zapatillas del Canalla como almohada. Sí, ya sé que a vds., que son humanos, les cuesta entender que me pueda gustar hacer eso, sobre todo si fueran capaces de oler la pestucia que echan las condenadas.

Pero no sé, es algo superior a mis fuerzas, me da un vicio que pa qué.

Todo empezó hace tiempo como una forma de decirle al Canalla que era la hora del paseo, que vaya morro, pues hasta yo tenía que traerle las zapatillas del paseo. Luego me acostumbré a echar la siesta con ellas de cabecera. Y ahora lo hago por puro vicio. Podofilia, vamos, que eso creo que es la cosa.

Y lo mismo es verdad que tengo que estar muy mal, porque hay que ver cómo huelen las jodías...

10.5.06

El precio de la fama

Llevo sólo unos días de perrín famosillo y ya empiezo a pagar el precio de la fama. En este caso con la envidia cochina, bueno, envidia canina, para ser más exactos.

¿Se acuerdan de cuando me atacaron unos boxer el día de nochevieja?. Pues he vuelto a tener problemas con ellos, porque les corroe la envidia. Fue a traición, y todo culpa del Canalla. Les cuento.

Dábamos nuestro paseo matutino y, de repente, de la fatídica casa donde viven esos bichos, los boxer, salieron los dos delante de su humana. Y claro, nada más vernos volvimos a recordar nuestra cuenta pendiente. Así que yo me fuí directo hacia ellos (bueno, el Canalla dice que yo retrocedía como loco, pero eso es mentira) y ellos hacia mí. El caso es que cuando estábamos todos a la misma altura (dejemos ahora la cuestión de quién fue hacia quién) empezamos a ladrarnos de todo menos "bonito".

Claro, ellos estaban picados porque yo había salido en los periódicos el día anterior y ellos, mucho perrito de raza y mucha tontería, pero seguían siendo unos boxer anónimos. Y no lo soportaron. Así que se lanzaron a por mí y claro, como ellos iban sueltos y a mí el canalla del Canalla me llevaba atado, y con el Cano, apenas podía moverme.

Se me echó encima uno de ellos y creíme morir allí mismo. Y esta vez estaba enfadado de verdad. Busqué con la mirada la ayuda del Canalla, o siquiera fuera del Cano. Al Cano lo ví detrás de las piernas del Canalla, encogido, y no tenía pinta de estar preparándose para venir en mi auxilio.

El Canalla no sé bien qué hizo, pues puso una mano en la cabeza del boxer y con la otra empezó a toquetear mi arnés. Bonito momento eligió el tío para comprobar si tenía bien puesto el arnés. Qué Canalla más tonto... El Cano aprovechó la ocasión para huir del otro boxer, pero corriendo en círculos alrededor del Canalla y con todas las correas ésas arrastrando.

El caso es que algo hizo el Canalla con la mano que tenía en la cabeza del boxer, pues el perraco malo ése debió de despistarse y yo ví un hueco durante un instante, lo justo para comprobar también que ya no me sujetaba la correa del arnés.

En ese momento oí que el Canalla me gritaba ¡¡Vamos!! ¡¡Corre!! ¡¡Vamos, Vamos!!. El tío este también... menudo momento que elige para ponerse a jugar al "yo-ordeno-tu-obedeces". El caso es que cuando me vine a dar cuenta estaba corriendo lo más rápido que he corrido en mi vida. Ehh, pero no sean mal pensados, lo hice por instinto canino, porque oí el famoso "¡¡Vamos!!" y salí disparado como acto reflejo, no se vayan a pensar que huía, no, que yo eso no lo hago nunca. Lo que está claro es que el boxer ése será más fuerte, más grande y más malo que yo, pero a correr no me gana a mí, ni de coña, vamos. Menudo entrenamiento que tengo de tanto correr con el Cano...

Cuando me vine a dar cuenta estaba ya en la puerta de casa, yo sólo, ladrándole a la linda humana que me abriera inmediatamente.

Al poco llegaron el Canalla y el Cano. Como ví que el Canalla venía asustado vivo me lancé sobre él a darle todos los mimos de que fui capaz, y hasta fingí que estaba presa del pánico y muerto de miedo. Sólo para que se sintiera útil, vamos.

Lo bueno es que luego todo el mundo me estuvo dando muchos mimos todo el día.

Jó, si llego a saber que esto de la fama era tan duro...


Yo lloriqueaba para dar pena y recibir mimos, ojo, no porque estuviera muerto de miedo.

7.5.06

Dos años... y pico

Resulta que hoy es en España el Día de la Madre. Aparte de recordarme el regalo que le hice el año pasado a mi madrastra humana, eso me hace recordar que ya llevo algo más de dos años viviendo con mis humanos (el Canalla y la Linda Humana).

Fíjense en la pinta que tenía yo por entonces, el día que conocí al Canalla:

Peludo cuando era un perro callejero

y la que tengo ahora:

Peludo hace unos días
Por aquel entonces yo era un perro callejero porque un malnacido del que no quiero acordarme me abandonó. Harto de la vida callejera decidí adoptar una familia. Elegí la del Canalla y la Linda Humana porque me pareció que en aquella casa se comía bien y había sitio para corretear. La verdad es que costó adoptarlos, tuve que utilizar todas mis habilidades caninas para ello. Lo que pasa, como ya sabrán los habituales, es que mi humano me salió algo canalla, de ahí su nombre.

Me han pasado bastantes cosas desde entonces, y eso que lo que yo buscaba era una vida tranquila, incluso anodina, con mis paseos, mis comidas y mis siestas. Pero no, no es tan fácil, el Canalla no para de darme disgustos, y hasta me trajo al Cano, un hermano adoptivo con el que, como sabrán, tengo mis más y mis menos, porque el tío es muy bruto y muy pesado.

Fíjense, para muestra un botón, hoy mismo, como esta mañana se aburría el tío nervioso en el sitio ese dónde nos meten para dormir, y nadie venía a sacarnos al paseo, el tío la ha emprendido a mordiscos con una bolsa de una cosa que los humanos llaman arroz, y que se lo comen y todo. La verdad es que no estaba demasiado bueno, yo incluso creo que eso no se come así, directo de la bolsa. Ya se pueden imaginar, cuando esta noche hemos hecho nuestras necesidades lo que ha salido por ahí detrás, estaban todos los granitos de arroz que nos comimos mezclados con... vete a saber. Ufff, qué retortijón más grande...

En fin, si quieren recordar algunas viejas historias les recomiendo que empiecen por la de mi primer cumpleaños como blogger, allí tienen algunas de las primeras aventuras conviviendo con humanos.

1.5.06

Mis muy más mejores amiguitos: Keka

Keka es la vecina del 32. Es una perrita muy muy simpática y juguetona.

Una de sus aficiones favoritas es perseguir al Cano para mordisquearle las orejas. Claro, como las tiene tan grandotas el tío... Además, el arnés rojo tan chulo que llevo yo ahora es un regalo de ella, que es de lo que no hay.

Hay que ver, hace sólo cuatro días que no era más que una cachorrilla enana, y ahora está hecha toda una señorita perrina. Vamos, y tanto, como que no sé bien qué le pasa estos días que se ha puesto de buena buena rematá, vamos, que la vemos y al Cano y a mí los ojos se nos ponen bizcos sólo de pensar en ella.

El canalla, que como saben es un cortabollos que pa qué, nos sujeta para que no podamos acercarnos a ella todo lo que nos gustaría. Dice que tenemos malas intenciones, que somos unos salidos y que nos puede la lujuria.

¡Y dale con decir palabrotas raras! Yo no sé quién es la lujuria esa, pero a mí que no me toque un pelo, que conmigo no puede, seguro. Sólo sé que ahora la Keka está más buena que nunca y que como la pille por banda no se me escapa.

Dice también el canalla, que cuando abre la boca se puede poner bastante pesadito el tío, que somos unos interesados y que en unos días le haremos bastante menos caso, si acaso para saludar y poco más, que lo que tiene la Keka de especial estos días es que está en celo.

Estará donde él quiera, en Celo o en Sebastopol, pero yo la veo (y la huelo), todos los días por aquí mismo y me pongo arrg arrg arrrgggg, vamos, que no respondo de mí mismo.

La Keka jugando con el Cano
Miren a la Keka jugando con el Cano. ¿Y a que es guapetona?.