31.12.04

El telecomando

Imagino que sabrán que por aquí estamos con mucho frío. Por eso ahora paso largo tiempo dentro de la casa grande, pues afuera hace frío. Soy peludo, pero no tanto como para no preferir el calorcito de dentro que el frío de afuera.

Por eso, ayer, cuando mi humano se fué por ahí de juerga, prefirió dejarme dentro de casa que en la terracilla, ésa desde la que me gusta a mi vigilar el vecindario.

Pese a todo, dentro de la casa también hacía frío. Como ví que mi humano estaba tardando mucho tuve que tomar yo la iniciativa y poner en marcha la máquina de hacer aire calentito, que casualmente está justo encima de mi camica.

No vean vds. la cara que puso mi humano cuando llegó a casa y se la encontró ya calentita. Pareció sorprenderse. Quizás, el muy egoístico se había pensado que los perrines no pasamos frío también. Pues sí. Además, como parecía traer mucho frío en el cuerpo se puso contento y todo.

Tal vez de lo que se sorprendió es de que fuera yo solito el que pusiera en marcha el chisme ése. No le sorprende que pueda escribir mi diario y le sorprende que pueda poner el aire caliente. Cuando yo digo que es algo tontico...

Eso sí, ya puestos, puse en marcha también el sistema ionizador ése, pues le oí yo al humano que vino a poner la cosa ésa del aire que lo de los iones hace que el aire sea más sano y se parezca más al de los bosques y campos. Y claro, ya puestos, pues le dí también al ionizador.

Todavía me mira con cara rara a mí y al aparato, preguntándose cómo pude hacerlo. Pues está claro, como se hace siempre: pulsando el telecomando ése con la patica.

Y porque al fin llegó, que yo ya estaba bastante aburrido de estar sólo y estaba empezando a practicar con el equipo de música, que a los perrines también nos gusta la música. Si me deja un ratico más me monto la fiesta yo sólo.


Sólo hay que darle al  botón con la patica
Sólo tengo que darle al telecomando con la patica para tener la casa calentita

30.12.04

Me han atacado (II)

Pues sí, me han vuelto a atacar mientras daba mi paseo.

Esta vez no ha sido una jauría, como la primera ocasión. Pero ha sido aún peor.

Me ha atacado un perro. Sí, sólo uno, pero de tamaño descomunal. Sería como 5 veces más grande que yo. Cómo sería de grande que su sola sombra dejaba la calle a oscuras.

Eso por no hablar de lo fiero. Colmillos tenía el animalejo aquél que le llegaban al suelo. Y qué decir de la fiereza, por no decir mala leche, que tenía el muy bestia.

Lo que pasa es que uno, pacífico que es, ha hecho todo lo posible por evitar el enfrentamiento. El talante es el talante. Pero claro, cuando he visto que venía hacia mí decidido a hacerme cosas malas, las peores, he tenido que reaccionar.

Porque mi humano me llevaba atado y me ha apartado a tirones que si no me lo como vivo, aún siendo como una casa de grande que era y un asesino nato.


Defendiendo mi integridad
Pese a quintuplicarme el tamaño he salido bien airoso de la pelea

28.12.04

Se aplaza el campeonato de fútbol-can

Comunico desde aquí a todos los perrines del barrio que el campeonato de fútbol-can previsto para este fin de año ha sido aplazado hasta próximas fechas, que se comunicaran pertinentemente.

Los motivos de la suspensión son ajenos a la organización. Se trata de un lamentable accidente con el material de trabajo, ocurrido durante una intensa sesión de entrenamiento.


Problemas técnicos ajenos a la organización
La intensidad del entrenamiento a veces tiene secuelas

25.12.04

Especial Navidad: Peludo multimedia

Hoy como regalo de Navidad les dejo un video.

En este caso se trata de unas imágenes de paparazzi, tomadas mientras entrenaba duramente al fútbol.

Lo que pasa es que los dichosos paparazzi pueden llegar a ser realmente molestos: "sonríe, una foto, ¿cómo vas con tu novia Carta?, ¿Qué ocurre con la tal Xena?...". Tanto agobian que en este caso hasta perdí los nervios y... y pasó lo que pasó.





Todo el día incordiando con la cámara... claro, al final se la ganan

21.12.04

Mis muy más mejores amiguitos: Xena

Xena es una linda perrina que vive al final de la calle.

La conocí una mañana temprano, cuando mi humano me da uno de esos paseos express de buena mañana, cuando aún estoy medio dormidito.

Xena es pequeñina, linda, suave, y peludinha como yo, pero blanquita. Es muy alegre, y nos ponemos muy contentos cuando nos vemos. Correteamos y nos hacemos muchos mimos cuando nos saludamos.

Bueno, yo creo que la tengo loquita viva. Lo que pasa es que, como vds. saben, yo ya tengo a mi novia Carta, y claro... Pero si no fuera por eso...


Mi amiguita Xena
Xena es suavecita, tierna y muy simpática. Si no fuera por que Carta es mi novia...

El problema de la vivienda

Hay que ver cómo se están poniendo las cosas últimamente con lo de la vivienda, tanto la humana como la perruna:



Un alcalde, en la caseta del perro para defender su política
ANTE LAS CRÍTICAS POR LAS VIVIENDAS SOCIALES
EFE

Attila Szarvas, alcalde de la pequeña localidad húngara de Mezokovacshaza, cerca de Ucrania, ha decidido trasladar su despacho a la caseta de un perro para defender su política de vivienda.

En los últimos tiempos el alcalde había iniciado unprograma de construcción de pisos sociales, lo que fue criticado por los habitantes de Mezokovacshaza que consideraban tan poco estéticas las viviendas que empezaron a llamarlas «casetas».

Para justificar su mudanza, Attila Szarvas comentó a la prensa que «ya estoy harto de las burlas y decidí no considerar ningún ataque. Los vecinos ahora verán cuáles son las diferencias entre las casas construidas en nuestro programa y las perreras». Decenas de vecinos acudieron al nuevo despacho del regidor.



Voy a tener que cuidarme muy mucho no vaya a ser que a mi humano le de por robarme mi casica para revenderla por ahí. Con lo canalla que es seguro que es capaz de eso y de mucho más. Vamos, y con el frío que hace por las noches a la intemperie...



Mi casica es mía
Tendré que vigilar bien mi casica, no sea que me la quieran quitar

16.12.04

Psicología humana

Creo que ya les he contado alguna vez que mis humanos no es que sean muy listos que digamos. Por eso a veces tengo que aplicar la psicología humana para facilitarles las cosas, pues ellos solitos no dan para más.

En este caso me refiero a cómo se piensan ellos que se vacía un cuenco de comida. Sí, me explico. Al parecer, los humanos, cuando ven que un cuenco de comida no se vacía no se les ocurre pensar que es porque no me gusta, o porque no me apetece comerme la bazofia que suelen ponerme por comida (en este caso unos grasientos restos de cerdo). Se ve que se piensan que los cuencos éstos son como los de las bodas de Caná, que son infinitos y no se acaban nunca.

No, si el cuenco no se vacía, ES PORQUE NO ME LO COMO, a ver si se enteran de una vez.

Por tanto, si quiero que me llenen el cuenco de mi comida con algo más decente tendrán que verlo vacío. Por eso he ideado y puesto en marcha un sistema para matar dos pájaros de un tiro.

Lo que he hecho ha sido esconder por todos los rincones que he podido los trocitos de comida que había en el cuenco. Unos en mi casica, otros en los recovecos de las paredes y columnas, incluso disimuladamente entre las revistas de la mesa de centro... Bueno, y en otros sitios que no voy a contar aquí, no sea que lo lea mi humano, se entere y me los quiera quitar. Porque, una cosa es que no me lo quiera comer y otra que, ya de paso, no me venga bien guardarlo, para tener reservas almacenadas por si hubiera una emergencia.

De esta manera, cuando al fin ha visto el cuenco vacío, me lo ha vuelto a llenar con comida.

A mí, lo que me gusta, y ya me estoy cansando de decirlo, es la pechuga de pavo bien tierna y a la plancha. Poco hecha, eso sí. Pero no, el tío canalla me ha vuelto a poner esa horrible comida que compra en los grandes almacenes y que, aunque él dice que es salchicha de pollo, en realidad sabe a caca de gato.

Así que, que busque, que busque, a ver si tiene narices a encontrar los trozos escondidos.

A ver si lo encuentran
A ver si tienen narices a encontrarlo


15.12.04

Mis caricias favoritas

Me encanta que me achuchen la pancita mientras me revuelco panza arriba. Claro, no todo van a ser palizas como la de ayer.

El de las carantoñas es uno de los mejores momentos del día. Lo que pasa es que los humanos éstos son algo roñosos y me dan muy pocos mimos de ésos que me gustan a mí.

También me gustan en la carita, pero de eso ya hablaremos otro día.

Mis caricias favoritas
Humm, hummmm, gggrrrrrrrr, rrrrrrrr


14.12.04

Me han torturado

Me han pegado. Y mucho.

Tras una vuelta en coche, de esas que me gustan a mí, hemos vuelto a casa. Yo he aprovechado el momento para hacer una excursión por el barrio y ver si hacía nuevos muy más mejores amiguitos.

Justo cuando doblaba la esquina me ha parecido oir "Peludo ¡ven aquí!", así que he acelerado un poco mi marcha.

En un momento dado he vuelto a pasar junto a la casa, pues quería inspeccionar el otro lado del barrio, y he oído a mi humano gritar muy enfadado, con lo que he corrido como si me llevara el diablo.

Finalmente mi humano me ha pillado a traición tras una esquina y, al llegar a casa, me ha dado la paliza más grande de mi vida. Pensé que me iba a matar. Yo estaba encogido vivo, pero él seguía gritando como un poseso y dándome golpes por todas partes con un objeto contundente, muy duro, como una rama de árbol o algo más duro aún.

En cuanto he podido escabullirme me he metido corriendo en mi casita, donde él no puede entrar, pues pensé que estaría más seguro, pero ha sido aún peor. Ha empezado todo a tronar y a moverse. Eran como bombas que cayeran en la puerta, todo ruido atronador, todo saltaba a cada golpe y cada grito. Creo que hasta me hice pipí encima.

Me parece a mí que mi humano canalla, ya ven como no exagero cuando así lo llamo, no le gusta que desobedezca cuando dice "¡ven aquí!".

Creo que he aprendido bien la lección de hoy: tendré que correr más rápido la próxima vez.

Ahí les dejo una instantánea del objeto contundente con el que me ha torturado vilmente.


El instrumento de tortura
Ahí tienen el objeto contundente

Playas caninas

Parece ser que en algunos sitios tienen algo de consideración con los cánidos.

Miren de lo que me he enterado:

Lepe tendrá la primera playa para perros

ABC. 12/12/2004

Pionero en España, el Ayuntamiento de Lepe acotará una zona aislada de la playa de La Antilla para pasear a los perros y pagará la esterilización de las gatas

¿Quién no ha caminado tranquilamente por la playa y de repente, ha sentido algo blando bajo sus pies? En la localidad onuvebse de Lepe tienen la solución para que sus bañistas no vuelvan a pisar los excrementos de los prohibidos perros: el Ayuntamiento creará la primera playa donde podrán pasear libremente perros y otros animalitos de compañía. Una medida que será pionera en España, pero que en Europa ya cuenta con algunos antecedentes.
Está bien que los perrines tengamos la oportunidad de darnos baños a lo grande, en una playa y todo.

Lo que pasa es que yo ya estuve en la playa, y la experiencia como que no me satisfizo mucho. Está el agua muy mojada y sabe a pipí de gato.

Los que quieran que se bañen, pero conmigo que no cuenten.

Playas caninas
¿Playas para perros?. Vale, pero yo paso, que eso moja



13.12.04

Mis muy más mejores amiguitos: Nerón

Nerón es uno de mis muy más mejores amiguitos y, como yo, sabe lo que es ser un perro callejero a la fuerza, pues a Nerón lo abandonaron en mi barrio unos desgraciados humanos.

Rápidamente nos hicimos amiguitos. Yo le expliqué cómo hay que hacer para que lo adopten a uno: dar mucha pena, hacer mucho la pelota a los humanos, seguirles a todas partes y, en definiva, hacer lo que los humanos llaman "política de hechos consumados". Es decir, debe comportarse como si fuera su perrín de toda la vida, para que así les haga más gracia y le adopten. Por supuesto, aunque se tenga hambre y frío, también hay que mostrarse muy simpático a todas horas.

Yo hasta le dejé comer de mi comida y beber de mi agua cuando mis humanos se despistaban un poquito y dejaban la puerta abierta. "Ehhh, ven, entra, entra, que ahora no miran".

El problema es que, aunque Nerón es uno de mis muy más mejores amiguitos, había un consejo con el que tuve que llevar cuidado. Sí, me refiero a que él daba tumbos de una casa a otra, pero lo que debía hacer era elegir una familia concreta, y centrar todos sus esfuerzos en ella.

El problema es que me parece que eligió la mía. Y claro, yo lo quiero mucho, pero mis humanos son míos y sólo míos, y ese consejo no se lo dí, no fuera a quitarme mis humanos. Perro sí, pero pardillo no.

Así, aunque lo de dispersar la atención entre varias familias retrasó la adopción, al final lo conseguimos.

Ahora se ha convertido en el primo de mi novia Carta, y viene de vez en cuando de visita. Aprovechamos esos ratos para recordar aquellos tiempos en los que nos acompañaba a mi humano y a mí a dar los paseos, en los que jugábamos a las peleas y a las carreras. Claro, entonces yo le ganaba siempre, porque el pobrecín estaba algo débil por la vida del perro callejero. Pero ahora el tío puñetero corre y pelea un montón. Pero nos lo pasamos muy bién él, yo y Carta.

Lo que no me termina de gustar son las confianzas que se está tomando con mi novia Carta, a ver si me voy a tener que poner celoso o algo...


Mi amiguito Nerón
Con mi amiguito Nerón juego a las peleas y las carreras

12.12.04

Tomo nota

He descubierto que, además de mí, claro, hay por ahí perrines con imaginación e iniciativa. Fíjense:
(Vía Vankarmo)

Perro muy listo 'protesta' por estar solo en casa

Un perro muy listo puso a todo volumen un televisor en el apartamento de su dueña, en señal de 'protesta' por sentirse muy solo la noche del martes, informó la policía en Geislingen (suroeste de Alemania).

France Presse 22/09/2004

Para poner fin a su soledad el avispado can emprendió una insólita acción: apretaba insistentemente el botón que regula el volumen en el mando a distancia del televisor para alarmar al vecindario que descansaba en esos momentos.

Los vecinos llamaron a la policía para quejarse de que el televisor estaba "insoportablemente a todo volumen" y de que los moradores del apartamento no abrían la puerta.

Tras una breve investigación la policía dió con la propietaria y la convocó a que regresara urgentemente a su apartamento para poner la situación nuevamente en orden.
Así que ya tengo una idea más para cuando los canallas que tengo por humanos decidan abandonarme demasiado tiempo o sin mi permiso.

Que se lleven cuidadito...

Que se lleven cuidadito
Los humanos éstos no saben con quién se la están jugando...



11.12.04

Perro guardián

Mis humanos creo que se piensan que yo, cuando me asomo tras los barrotes, estoy ejerciendo de perro guardián ejemplar. Si ellos supieran...

Yo lo que hago es enterarme de todo lo que pasa en el barrio, ya que, con la vida solitaria que me obligan a llevar por las mañanas, ése es casi mi único entretenimiento.

Sé a qué hora viene el panadero, a qué hora salen a pasear mis colegas del barrio, dónde vive cada cual. Y me gusta que todo esté perfectamente sincronizado. Por eso vigilo cada día, para comprobar que todo va según su orden establecido.

Así, no me resulta difícil darme cuenta de cuándo mis humanos se han quedado dormidos y no me sacan de paseo. Es muy fácil: primero sale el Morgan, luego Xena, justo después me toca a mí, y a continuación, mi novia Carta y mi vecina Luna.

Como comprenderán, cuando veo salir a pasear a Carta me pongo muy nervioso. Primero porque, claro, es mi novia, y segundo porque eso quiere decir que a mí me deberían haber sacado ya y no lo han hecho.

En esos casos ya me encargo yo de dejar muy claro que ya me toca. Como siempre, llamo a la pueta con mis paticas "toc, toc, toc", y así hasta que se despiertan y me abren la puerta.

Menudo soy yo con eso...

Ellos, mientras, que sigan pensando que soy un eficiente perro guardián.

Vigilando el vecindario
Vigilando. No se me escapa un acontecimiento en el barrio.

9.12.04

La página en blanco

A los grandes literatos a veces nos da el ataque de pánico ante la página en blanco. Son esos días en los que las musas no están por la labor.

Y claro, no siempre le viene a uno a la mente una buena aventura que contar. Porque tampoco se trata de inventarse trolas, que para eso ésto es un diario y cuento las cosas tal y como pasan, aunque a veces mi humano quiera meter mano aquí para manipular y mentir un poco sobre mi vida.

La profesión de perro literato, es lo que tiene...


Y las musas de paseo
El perro literato debe enfrentarse cada día al reto de la página en blanco.

7.12.04

Quiero ser como Ronaldinho

Cada vez se me da mejor eso del fútbol.

Lo que pasa es que, después de pensar seriamente en lo que me dijeron, ya no quiero ser como Beckham. Creo que no encaja con mi perfil canino eso de la depilación, el solarium, pendientes horteras y la novia con mala leche. Pero sobre todo lo de la depilación. No, soy un perrín peludo, y no me avergüenzo de ello. No consentiré que me quiten un solo pelo.

Creo que ya sé a quién quiero parecerme: a Ronaldinho. Es un fenómeno con el balón, no hace mariconadas de esas de peluquerías y, además, es negrito como yo.

Además, a mí lo que se me da bien es proteger el balón y el regate corto, no el pase largo y el desfile de pasarela.

Lo dicho, quiero ser como Ronaldinho.

El regate corto es lo mío
Duro entrenamiento. El regate corto y proteger el balón es lo mío, como Ronaldinho.


5.12.04

Humanos buenos

Estos humanos son buenísimos. De lo que no hay.

Además de lo bien que me tratan siempre, hoy, además, me han dado de comer una comida exquisita: cous cous, un manjar de la gastronomía perruna.

Qué rico el cous cous
Por fin comida de verdad: cous cous


No sé que haría yo sin estos humanos que tanto me quieren y tanto me cuidan, y a los que tanto debo y...





Uffff, menos mal que se ha ido el canalla de mi humano. ¿No le habrá dicho nadie que no es de buena educación mirar por encima del lomo?. Me tenía frito, todo el rato mirando lo que hacía y lo que escribía aquí. Ya no tiene uno intimidad alguna con los sinvergüenzas y canallas humanos estos.

Eso sí, he aprovechado que me ha dejado sólo, y ahora se va a enterar. Antes dejaba a mi humano escribir en esta bitácora, más para que se sintiera importante que para otra cosa. Pero ya me he hartado de tantas cosas malas que me hacen.

Así que ahora le voy a dar un buen escarmiento. Con lo que he aprendido de una experta fan, a escondidas de mi humano, he conseguido cambiarle la contraseña de la bitácora, así que ahora ya puede intentarlo que lo lleva claro si quiere escribir aquí.

Además, el cous cous tampoco era gran cosa, que a mí lo que me gusta es el pollo... bueno, y el pavo.

Eso por canalla...

4.12.04

Lo llevan claro...

Como dije hace un rato, hoy no tengo ganas de nada más que de hacer el vago, porque afuera llueve horrores.

Pero claro, las necesidades fisiológicas caninas no perdonan. Así que he tenido que acercarme a mi humano a pedirle que me buscara una solución.

El tío lerdo se ha pensado que yo lo que quería era salir a la calle. Así que se ha hecho el remolón hasta que mi poder persuasivo le ha hecho cambiar de opinión.

Ahí lo tienen que va, abre la puerta y me dice "¡¡vamos!!". Yo, en un momento de despiste, he llegado a poner las paticas en la calle, lo justo para mojarme bien. Rápidamente, he reaccionado y desandado el camino hasta la puerta, desde donde podía ver la calle sin mojarme.

Y allí estaba él, con cara de tonto, llamándome a gritos "¡Peludo!, ¡¡Peludo!!", mojándose cada vez más, que tal parecía un pollito en lugar de un humano.

Yo le ladraba desde la puerta, diciéndole claramente: "¡y una mierda!. Conmigo no cuentes para hacer natación. Si quieres mojarte hazlo tú solito". Pero él ni caso.

Yo sólo quería que me solucionaran el problema del apretón, pero no que me mojaran vivo en el agua fría de lluvia.

Ya me mojé bastante cuando me abandonaron. Ahora que se moje él si quiere. Ya buscaré un rincón por la casa donde dar alivio a mis necesidades sin que me vean.

Pereza

Afuera está lloviendo a mares.

Éste es de los días en los que uno se alegra de haber dejado la calle, y no ser ya un perro callejero.

Hoy, que no cuenten conmigo. Hoy no estoy para nadie. Hoy no estoy para nada.

Tan sólo tengo ganas de perezar.


Hoy no estoy para nadie
Hummmm, qué calentito y sequito se está aquí...

2.12.04

Velocidad

El pelo se va todo para atrás por el empuje del viento. Las casas pasan frente a mí veloces, los humanos quedan atrás en unos instantes. Diviso todo el paisaje desfilar ante mis ojos. Yo estoy quieto, pero todo se mueve ahí fuera.

Los ojos me lloran. No, tranquilos, no es de tristeza ni pena. Es el viento que me acaricia la cara, y que se mete también por el hocico, llevando con él retales de aroma de limonero, tierra mojada, humanos, perrines… Ehh, y un gato, allí lo ví. Ya pasó.

Mil olores en sólo unos segundos, cientos de paisajes al instante.

Es divertido. Correr veloz, pero sin correr. Sólo tengo que asomar la cabeza para que se produzca la magia.

Es un buen invento eso del coche. Algo bueno tenían que tener estos humanos canallas ¿no?.

Guaaaaauuu
Guaaaauuuuummm

30.11.04

Incomprensión

Con los humanos uno no sabe a qué atenerse.

Tan pronto le cubren a uno de mimos por no hacer nada, o hacer algo tan simple como meditar panza arriba, como le regañan y le pegan por salir a dar una vuelta por el barrio, a vigilar el vecindario y, de paso, ver si hay algún muy más mejor amiguito con el que jugar.

Tan pronto me dan de comer un rico pollo, cocido expresamente para mí, como me echan la bazofia esa que llaman "comida para perros", que no es más que caca de gato que no hay quien se lleve a la boca.

Hoy, sin ir mas lejos, en lugar de echarme a la fría calle como cada día, como estaba lloviendo, que es algo así como si cayera pipí del cielo, me han dejado que me quede dentro de casa. Pero claro, los muy canallas no me han dejado en el sofá, no, me han encerrado en la cocina, donde ni siquiera hay un mal bocata de pavo a mi alcance ni nada, y desde donde no puedo vigilar lo que pasa por la calle, como me gusta hacer desde el patio.

En cambio, cuando soy yo quien intenta hacerse el remolón para no irse a la calle y seguir meditando dentro de casa no tienen piedad y me echan fuera.

Están locos estos humanos...


No te entiendo
Perplejo me dejan. A los humanos no hay quien los entienda.

25.11.04

Mis muy más mejores amiguitos. Mi novia Carta

Carta es mi novia.

Carta es alta, delgada, elegante, de paticas interminables, educada, tierna... Vamos, lo que se dice toda una perrina sexy y con clase.

Yo me hago el duro ante ella, por eso no quiero mostrar demasiado interés. Ya saben, para castigarla un poquito y tal. Pero ella me sigue y me persigue, más incluso que el resto de perrinas del barrio, a las que también llevo loquitas. Pero a mí, de todas ellas, la que de verdad me gusta, es Carta, aunque me haga el duro y la ignore a veces.

Lo que pasa es que a veces resulta cansado que esta perrina me persiga todo el día.


mi novia Carta persiguiéndomeAlta, delgada, paticas larguísimas...
Esto que me hace ya es casi acoso
Mi novia Carta se pasa el día entero detrás de mí, casi acosándome.

23.11.04

La delación

Me han llamado una cosa muy fea: delator.

Creo que viene a ser algo así como "chivato", que tampoco es muy bonita cosa que digamos.

Como saben, el canalla de mi humano me trata muy mal y me da los paseos de mala gana y con prisas. Normalmente sólo salimos de paseo mi humano y yo, pero el otro día se vino también mi humana.

Para celebrar que estaba toda la familia al completo decidí hacer un paseo ejemplar. Y para eso quise demostrar lo listo que soy y lo bien mandado. Así, yo iba anticipando la ruta que solemos hacer, para que mi linda humana viera que soy muy bien mandadito y me conozco bien el camino.

Así ibamos, tap, tap, tap, giro izquierda, recta, jardín, giro derecha, tap, tap, con la ruta perfectamente memorizada.

Hasta ahí bien, pero la cosa se torció cuando pasamos por delante del sitio ése donde se para mi humano siempre y me deja atadito en la puerta. Es un sitio donde entra mucha gente, el aire casi no se puede respirar y es de color blanquecino, como niebla pero que huele mal, y allí se colocan todos los humanos canallas como el mío, en fila, apoyados, chupeteando unas cosas de cristal de las que beben un agua muy rara.

En cambio, esta vez, en lugar de atarme en la puerta y abandonarme un rato como hace siempre, quiso seguir recto, tirando fuerte de mi correa. Yo, que no soy tonto, sé que en la ruta tocaba parada en el sitio feo ése, y ahí me tienen vds. parado en la puerta. Pero mi humano venga tirar de la correa "vaaaamos, Peluuudo, vaaamos". Pero yo ni caso.

Al final me llevaron casi a rastras, al tiempo que mi humana regañaba muy fuerte a mi humano diciendo no sé qué sobre algo muy malo que le pensaba hacer cuando llegara a casa, me pareció entender algo sobre "retorcer unos cataplines" o cosa por el estilo.

No lo entiendo, mi humana regañaba a mi humano, y mi humano me regañaba a mí diciéndome cosas malas como "delator" y "chivato".

Para una vez que soy bien mandadito...

16.11.04

Rappel canino

Como parece que mis recién adquiridas aficiones futbolísticas les saben a poco a mis humanos, hoy me obligaron a hacer deporte de riesgo, rappel más exactamente.

Sí, como lo están oyendo. Pasaba ya largo tiempo desde la hora en que tocaba mi paseo vespertino, así que andaba yo avisando al canalla de mi humano, que se hacía el loco. Le gimoteaba un poco, le daba golpecitos con la patica en el brazo, le golpeaba suavemente en el lomo con mi hocico. Pero nada, él ahí escribiendo en el ordenador ése que, de muy tarde en tarde, me deja un rato y a regañadientes para que escriba mi crónica canina.

Al fin, conseguí que levantara su pesado culo del asiento y me hiciera caso, lo que celebré con mucha fiesta y mucho salto. Como parecía querer hacerse el remolón de nuevo, le volví a insistir de todos los modos que conozco, incluidos mis mejores saltos, ladridos y aullidos varios.

Algo desconcertado, me puso finalmente el arnés ese y salimos al patio. Una vez allí, cierra de golpe la puerta, se toca en los bolsillos y empieza a aullar unos tacos malsonantes que no reproduciré por deferencia al oído del sufrido lector.

Sólo conseguí entender algo sobre unas "putas llaves" y que estaba muy enfadado. Estuvo un rato dando vueltas por el patio, como dudando qué hacer. Y yo, mientras, ansioso porque no terminábamos de salir a la calle.

Finalmente, se volvió loco. No se me ocurre otra explicación, porque me miró con ojos raros mientras se reía a carcajadas. Entonces, se abalanzó sobre mí, me ató la correa al arnés y me alzó en todo lo alto. Yo, claro, me asusté, pensé que ya iba a hacerme algo malo. A continuación me puso arriba del todo de la verja del patio y me fue dejando caer del otro lado sujeto con la cuerda, a la que iba dando de sí poco a poco.

Y ahí me tienen a mí, muertecito de miedo, colgando como una mercancía, con las cuatro paticas al aire y con vértigo del ver el suelo tan abajo. Descargándome como un mueble. Y claro, no iba a dejar que me hicieran todo eso. Así que me intenté agarrar con las paticas a la valla, para volver a subir. Pero no hubo forma. Finalmente consiguió dejarme a mí fuera y a él dentro, y él mismo, en lugar de usar la puerta como hacen siempre estos humanos, se puso también a hacer el saltimbanqui y saltar la valla.

Así que ya estábamos los dos en la calle. Él riendo y yo muerto de miedo. Pero entonces la cosa se ha normalizado un poco. No sólo eso, sino que he dado uno de los paseos más largos de mi vida, y eso que hacía muucho frío, tanto que hasta yo, que soy muy peludo, notaba algo de fresquín.

Lo raro de este paseo, además de la larga duración, es que hemos pasado muchas veces por la puerta de casa, como si tras darme un paseo se arrepintiese, o le remordiese la conciencia por los malos tratos que me da, y decidiera darme un nuevo paseo, no sin antes volver a soltar algunos nuevos tacos.

Al final hasta yo empezaba a estar un poco harto de tanto paseo y de tanto volver a pasar por la puerta de casa para luego ni siquiera entrar en ella y seguir dando vueltas.

Cuando ya pensaba que la locura de mi humano le había hecho encasquillarse y ponerse a dar vueltas como un tonto para siempre jamás, volvemos a pasar por casa, pero esta vez estaba allí mi adorada humana, con lo que entramos los tres, ¡por fin!, y me hicieron los mimos de rigor.

Yo cada vez entiendo menos a estos humanos. Están locos perdidos ¿verdad?.

Lo del fútbol fue divertido, pero conmigo que no cuenten más para hacer deportes de montaña. Riesgo, lo justo.


13.11.04

Acosado

Me siento acosado. Bueno, y algo celoso también.

Los canallas de mis humanos han traído un nuevo animalito a casa. Es muy raro, tiene una extraña trompa, un cuello muuuuuy largo y un rabito muy muy fino y muy largo. Bueno, a veces es largo y otras parece que lo esconde enterito.

Y oler, lo que se dice oler, no huele a ningún animalito de los que yo conozco. Más bien parece oler a chamuscado. Eso sí, le encanta chupetear el suelo hasta dejarlo reluciente. El muy guarro...

Lo más raro de todo es la forma que tiene de ladrar. Tiene un ladrido de lo más ruidoso y desagradable que había oído nunca.

Lo peor no es tener que compartir casa con él, e incluso que le hagan caso. No. Lo peor es que me acosa.

Sí, ayer estaba yo tranquilamente meditando, cuando se despertó el bicho éste y se puso a hacer esos horribles ruidos que hace. Se acercó a mí... ¡Y me mordió!. Sí, en todo el lomo. Aunque fue un mordisco extraño, pues su trompa se quedó totalmente pegada a mí y como si quisiera engullirme, succionándome vivo.

¡Qué susto! Y que mal rato pasé. Menos mal que el animalejo éste se pasa casi todo el tiempo durmiendo y sólo se despierta cada varios días.

Ahí viene otra vez a acosarme el bicho éste
Miren, miren como me acosa el animalejo éste.




11.11.04

Quiero ser como Beckham

Volvía de mi sagrado paseo vespertino cuando la ví. Ahí estaba, justo en la puerta de casa, con las pintas blancas y negras como un dálmata, redondita, suave, blandita.

Posé mi patica sobre ella y rodó, como invitándome a que la siguiera. Eso hice. La volví a tocar y cambió de dirección. Le puse la otra patica encima y se detuvo. Probé con ambas paticas y pude sujetarla, lanzarla por los aires, dejarla botar, volverla a lanzar con el hocico, correr tras ella.

Creo que era la pelota de uno de los niños del barrio. Olvidada, abandonada a mi merced. Y yo jugando con ella feliz: bote, carrera, salto, parada, golpeo…

Y de pronto, lo ví. El portal abierto, yo frente a la pelota. La oportunidad de mi vida. ¿Sería capaz? ¿Acertaría? ¿De un solo golpe?. No lo pensé más. Tomé carrerilla, apunté, agaché el hocico y golpeé con efecto. Perfecto golazo por toda la escuadra.

Y así me convertí en futbolista y ladrón de un solo hocicazo.

5.11.04

Mis muy más mejores amiguitos. Morgan

Morgan es mi muy más mejor amiguito.

Vive enfrente de casa y a veces coincidimos a la hora del paseo. Nos gusta jugar a las carreras y a las peleas. Él es algo más fuerte (y bestia) que yo, pero yo soy más rápido, así que procuro jugar más a correr que a pelear.

Él es mayor que yo, por eso aprendo cosas nuevas de él. El otro día intentó experimentar una cosa nueva, aunque a mí me pareció raro y salí corriendo enseguida. Consistía en que él se ponía tras de mí y subía sus paticas sobre mi lomo y luego hacía algo extraño con la cadera, una cosa que mi humano llamó "solo mía" o algo así, y que tampoco pareció hacerle mucha gracia.

Cuando no nos vemos en el parque me asomo por debajo de la puerta de su casa, y él hace lo propio cuando le dejan salir. Entonces nos saludamos por debajo de la puerta o por la valla. Lo que pasa es que por encima de la valla es muy cansado y fugaz, pues me toca estar continuamente dando saltitos para verle un instante y luego volver a caer y a saltar. Y, jo, eso es un rollo. Prefiero que nos veamos en el jardín, y sin correas que nos aten.

Lo que pasa es que mis humanos canallas me sacan muy poco tiempo a la calle y no me da tiempo a jugar lo suficiente. Por eso me toca, a veces, hacer el saltimbanqui sólo para saludar a mis amiguitos.

Qué cruz.



Saludando a Morgan
Saludar a Morgan por encima de la valla es algo cansado.

2.11.04

Meditación

Meditar es muy importante para la salud canina. Contribuye al perfecto equilibrio entre el cuerpo y la mente, y libera de las tensiones agotadoras de la jornada.

Por ello es importante adoptar la postura correcta. No cualquiera sirve, no. No confundir con la posición básica "panza arriba", que es distinta, como lo son sus objetivos (el chantaje emocional canino).

La relajación ha de ser máxima, de forma que todos los esfuerzos se centren en el trabajo mental, que no en el corporal. Por ello, las paticas, que tanto trabajo ejercen durante el resto del día, deben estar totalmente inertes, y apoyar todo el peso sobre el lomito perruno.

Ahí dejo una instantánea. Aunque pudiera parecer otra cosa, ésa es la postura básica de meditación. Podría pensarse que está uno tumbado a la bartola, pero no, está meditando, que es una cosa muy seria.


Postura básica de meditación
La postura básica de meditación

29.10.04

Loción corporal

Me han castigado.

Sí, me han regañado mucho, me han metido en la bañera y me han bañado ¡¡con agua fría!!. Lo que no tengo claro es porqué me castigaron, pues yo sólo hago las cosas que mi naturaleza perruna me manda.

Como bien sabrán vds. los cánidos usamos como seña de identidad nuestra olor personal; a mayor olor personal, más identidad. Por eso cuando conocemos a un nuevo muy mejor amiguito le olisqueamos en esa parte del cuerpo que más huele. Sí, justo ahí, debajo del rabito.

Y claro, cuando uno sale por ahí a conquistar lindas perrinas, es muy importante dejar un buen rastro a nuestra propia olor, para dejar patente nuestra presencia y atraer irresistiblemente a las perrinas.

Así, ayer, que iba yo dispuesto a dejar un recuerdo mío a todas las perrinas del barrio, decidí mejorar aún más esos efluvios caninos.

Para ello el truco es bien sencillo. Sólo hay que localizar un buen montón de restos de ésos que salen por debajo del rabito, preferiblemente de uno mismo, calcular el ángulo adecuado y lanzarse de cabeza, haciendo medio giro en el aire, para caer justo justo con el lomo sobre los restos esos, de forma parecida a cuando se tumba uno panza arriba y, a continuación, restregarse bien a un lado y a otro, compulsivamente, hasta que quede el lomo bien impregnado de la loción corporal.

Y eso hice. Además tuve suerte, porque los restos que encontré eran míos, recientes y muy olorosos. Volví muy contento junto a mis humanos para mostrales la ingeniosa ocurrencia.

Sin embargo, ellos, lejos de alabarme, se pusieron a gritarme como posesos, muy enfadados. Me agarraron y me metieron de cabeza en la bañera, donde me mojaron vivo y restregaron hasta quitarme todo rastro de mi loción personal.

Cada vez entiendo menos a estos humanos...

En la bañera me quitaron mi loción corporal
Con el trabajo que me había costado encontrar una loción corporal de mí mismo...

26.10.04

La bolsa de la basura

Cuando la veo salir de su verde cajón
Mi rabito se mueve alegre, contento
Me altero, me turbo, me lleno de emoción
Y un placer me remueve todo por dentro

Mis humanos en ella guardan con usura
Todo lo que les sobra cada día del plato.
Preciados tesosos en la bolsa de la basura
Que olisqueo con esmero de rato en rato

Aullo, doy saltitos y preparo mis paticas
Esperando deben estar las lindas perricas
Loquitas sólo de ver cómo me meneo
Es la hora. Ya llegó mi preciado paseo

20.10.04

Espíritu libre

Mis humanos no hacen más que ir diciendo por ahí que si me quieren mucho y me tratan muy bien y no sé qué maravillas más. Mentira cochina.

Si me quisieran no me maltratarían. Primero con la comida, que ya he ladrado a veces de ello, pero que no era el tema hoy, pero sobre todo quitándome la libertad.

Sí, soy un espíritu libre. Nací para corretear sobre la hierba, sintiendo mis paticas posarse suavemente sobre la tierra y correr junto a las perrinas de este barrio (y de otros) a las que llevo loquitas. Sin embargo, aquí paso los días encerrado tras estos barrotes, sin que apenas me saquen a pasear más que un par de ratos, con prisas y, encima, me llevan atado como un perro..., bueno, ustedes me entienden...

Por eso no tengo más remedio, a veces, que tomarme la libertad por mi mano, o sea, por mi pata, y escaparme al menor descuido de mis humanos, cosa que tampoco es difícil, pues muy listos no son, que digamos.

Cuando me escapo me siento libre al fin, correteo por los jardines a los que no me quiere llevar mi humano, porque dice que están muy lejos. Será gandul, por dos manzanas de nada...

Aprovecho también para olisquear detenidamente todos los hormigueros, sin que me peguen tirones y me metan prisa, me revuelco panza arriba sobre restos que han dejado en el suelo otros perrines, para oler así más a "perro perro".

De paso, inspecciono posibles nuevos muy más mejores amiguitos que pueda conocer, y practico el excitante experimento de mordisquear restos de comida que quedaron por ahí, en eso que los humanos llaman basura, que es una auténtica mina de tesoros caninos.

Al final, me he preocupado por mis humanos, no sea que les fuera a pasar algo dejándolos allí a ellos sólos, así que he decido volver para que no se pusieran tristes.

Y llego y me encuentro con que, al volver, me dicen "feio" muy airadamente y me regañan. Luego querrán que no me enfade y no se me pongan malas pulgas.

Encima que vuelvo... Serán desagradecidos...

Estoy enfadado
Toi enfadao. Encima que vuelvo a casa van y me regañan. Desagradecidos...


14.10.04

Mis admiradoras

Hace tiempo que llevo loquitas vivas a las perrinas de mi barrio. Todo es salir a la calle que las dejo perdidas por mi guapura y mis dotes de Don Juan Canino.

Desde hace poco, además, he descubierto que tengo admiradoras de uno y otro confín. Me alegro de saber que hay gente que me comprende. Tanto son duendes procedentes de lo sobrenatural, como humanos mordedores, desvariadores, geeks (qué palabro, qué trabajo cuesta ladrarlo), con consultorio o también desde el otro lado del océano, un sitio llamado Brasil, donde se ladra de forma distinta a como hacemos aquí.

Lo que no sabéis es que uno es un perrín poliglotón, y que sabe dar algunos ladridos en ese idioma que llaman portugués, por ejemplo "és uma cadelinha muito bonita", que es lo que digo a las perrinas del barrio, y que causa mucho impacto. También sé que cuando mi ama me dice "meu fofinho" es algo bueno porque siempre viene acompañado de caricias en la tripa y en los mofletes, que es donde más me gustan. Ya cuando me dice "feio" creo que es algo malo, porque me lo dice alterada y a veces acompañado de algún cachete. Esto pasa, por ejemplo, cuando me subo al sofá, aunque no entiendo por qué, con lo agustito que se está ahí...

Guapetón que es uno
Dedicado a mis admiradore(a)s

9.10.04

Me han atacado

Sí, como lo oyen. Ayer me atacaron en plena calle. Toda una jauría de enormes perros salvajes contra mí.

Estaba yo haciendo mi recorrido habitual, y marcando mi territorio cuando veo que, sin previo aviso ni provocación, una auténtica jauría de gigantes perracos salvajes y malévolos se abalanzó sobre mí con intención de comerme vivo.

De la docena larga que conformaba la manada, había uno, el más grande y maligno de todos, que me tenía especial manía. Ése, dado su aspecto y dominación física sobre el resto, debía ser el jefe, y también el que lanzó el ataque, que fue secundado por todos los demás perros.

La cosa se puso fea en aquel momento, pero entonces yo saqué de mí todo mi valor, coraje y capacidad de lucha para pelearme, uno a uno, con todos ellos. Tal paliza les dí que se fueron todos corriendo y gimoteando como gatitos asustados.

Y mi humano ahí mirando sin inmutarse. Hasta diría que le vi dibujar una especie sonrisa al muy canallla.

Estamos salvados...

Desde luego, teniendo un perrín en casa como Peludo estamos salvados. Tenía claro que era un perro pacífico, sociable y cariñoso. Pero ayer pude descubrir que valiente, lo que se dice valiente, pues como que no es.

Estábamos paseando por el jardín de aquí arriba. Una familia que tiene un montón de perrines pequeñajos los había sacado a pasear, todos en grupito por la puerta de su casa. Y ahí que llegamos Peludo y yo.

Él a lo suyo, marcando territorio por todos lados, su gotica de pipí en este árbol, en aquél arbusto o en ésa esquina. Imagino que eso no le debió hacer demasiada gracia a uno de esos perrines, el más pequeñajo, llamado Gabi, una especie de miniatura de perro, más peligroso por lo desagradable y estridente de su ladrido que por otra cosa.

Así que, poco a poco se van acercando los 4 perrines a Peludo y éste, como siempre, se dedica a olisquearlos para ver si se pueden convertir en sus amiguetes. Con tres de ellos parece que la cosa funcionó, pero no con el tal Gabi, que, además de minúsculo, parecía el más chulito del grupo.

Desde el principio, el pequeñajo ése le estuvo refunfuñando a Peludo, y cuando Peludo se atrevió a hacer pipí en el matorral que, imagino, consideraba suyo el Gabi pequeñajo ése, la caricatura de perro aquella se lanzó a ladrarle agresivamente, al tiempo que los otros perrines, sin llegar a intervenir en la disputa, sí que se colocaban alrededor de ambos, por si había bronca no perderse nada.

En vista de que Peludo metió el rabito entre las piernas, síntoma inequívoco, además de los gemiditos que daba, decidí que lo mejor era salir de allí lo más rápida, que no airosamente, posible. Así, por tanto, lo cogí en brazos y nos volvimos para casa con toda la dignidad que se pudo, que fue bien poca.

No está mal que Peludo no sea belicoso, pero de ahí a que un perrín en miniatura le de miedo va un trecho...

6.10.04

A pata suelta

Lo conseguí. Yo sabía que tenía que haber alguna manera de colarme en el sitio ese, la cama, donde duermen los humanos, para echarme así yo también una siesta a pata suelta.

Podría intentarlo cuando están en la otra parte de la casa, pero si me quedo dormido profundamente no puedo saber cúando vienen, y lo mismo me pillan y me castigan. Además, qué demonios, se está más agustito si uno se mete por entre el sobaquillo del humano, usando su brazo como almohada. Así, además, puedo saber cuando se despierta y huir a tiempo.

Le estuve dando vueltas, observándoles desde mi escondite, y encontré la forma de hacerlo sin que me pillaran.

Así, cuando mis humanos se tumban ahí encima y pasa cierto rato, se quedan como quietos, y al poco respiran de forma distinta, sobre todo uno de ellos, que emite un ruidito característico (bueno, algo más que un "ruididito").

El truco es esperar en mi escondite, sin que sepan que estoy ahí, procurar que sólo haya uno de ellos, y cuando se queda dormido y emite ese sonido peculiar, subirme sigilosamente a la cama.

Así puedo disfrutar yo también del colchón de látex ése tan chulo. A ver si se van a pensar los egoísticos éstos que sólo ellos tienen derecho a dormir bien.

Que uno será un perrín pero no es tonto.


Qué gusto dormir a pata suelta
Qué gusto dormir a pata suelta...


4.10.04

Como un reloj

Peludo funciona como un reloj, como un reloj ansioso que adelanta, pero como un reloj al fin y al cabo.

Esta mañana estaba tan cansado que me he quedado dormido. Menos mal que Peludo se ha dado cuenta de que se me hacía tarde y ha llamado a la puerta como hace cada vez que quiere entrar; golpeando insistente con la patica, en llamadas de tres golpes "tap, tap, tap".

Al final me ha dado tiempo a darle un paseo express y salir corriendo sin desayunar y todo.

Qué listo y cómo se preocupa por sus amos el perro este...

Tengo que estar en todo

Hay que ver... Qué harían sin mí estos humanos...

Esta mañana, a la hora de mi paseo matutino, mis humanos no me abrían la puerta. Al poco he empezado a preocuparme. Ya se había ido el humano de Luna, la perrita del 36, que siempre se va después de mi humano. Cuando me he preocupado del todo es cuando he visto irse también a la humana de Morgan y al de Yaco, que siempre se van un poco más tarde.

Es lo que tiene dormir a la intemperie, que uno se conoce cómo funciona todo el vecindario. No, no es cotilleo, es control y vigilancia canina, que es algo mucho más profesional.

El caso es que he visto que tenía que hacer algo. Era importante que mi humano saliera pronto, para darme mi paseo, que eso es sagrado, y claro, también para que no llegue tarde a su trabajo, no vaya a perder el empleo y ya no puedan comprarme salchichas de pollo o bocatas de pavo.

Me he tenido que poner manos a la obra y llamar a la puerta. No he ladrado, porque a los señoritingos canallas éstos parece como si les molestara que ladre cuando no es de día. ¿Qué más dará cuando da uno rienda suelta a su expresividad perruna?.

Al final, el muy desagradecido me ha dado un paseo de mala muerte, corriendo todo el rato, casi a rastras, que no me ha dado tiempo a saborear, ni a recrearme olisqueando los hormigueros del jardín. ¿Has probado alguna vez lo que se siente cuando una hormiguita se te mete por el ocico? Es una sensación extraña, como picante y divertida al tiempo.

En fin, que tiene que estar uno en todo si quiere ejercer sus derechos.

3.10.04

El rabo

El rabo del perrín doméstico tiene una gran importancia. El rabito muestra nuestro estado de ánimo e, incluso, una actitud ante la vida. Cada posición o movimiento tiene un significado concreto.

Para quienes no estén muy familiarizados con el rabo perruno les explico las posiciones, su significado y ejemplos en los que utilizamos dicha pose:


  • Erguido y enroscado. Más o menos como un dónut sobre la parte trasera del lomo. Es el estado natural o de alerta simple. Se pone así cuando paseamos tranquilamente por la calle, inspeccionando todo el vecindario y buscando un buen árbol donde hacer nuestras necesidades.
  • Encogido y enroscado entre las piernas. Pánico, miedo o temor. Bueno, dejémoslo mejor en prudencia canina. Es de buena ayuda cuando uno es atacado por detrás por un perraco malévolo, protege nuestras partes íntimas de ataques no deseados. Se pone ahí el solito, por ejemplo, cuando el Rotweiler del otro lado del jardín viene hacia mí con cara de pocos amigos.
  • Apoyado en el suelo, a modo de quinta pata. Cuando el perrín se sienta, un buen apoyo sobre el rabo, hacia un lado, ayuda a mantener la estabilidad. Como cuando uno se sienta tras los barrotes a esperar a los humanos canallas abandonadores que tardan tanto en volver.
  • Agitado a ambos lados, velocidad media. Alegría, emoción. Se mueve cuando estoy contento, como cuando veo otro perrín por el vecindario.
  • Agitado a ambos lados, velocidad alta. Alegría desbordante, casi frenesí. Así se pone cuando estoy muy muy contento, como cuando me van a sacar a pasear, o cuando veo en la calle a alguno de mis más mejores amiguitos (ya os los iré presentando).
  • Agitado de forma circular, a modo de hélice. Cuando casi no quepo en mí mismo de gozo. Como cuando descubro un bocata de pavo escondido, o cuando acabo de hacer un nuevo muy mucho gran amigo.
  • Agitado con frenesí de forma circular, a modo de hélice, a punto de salir volando. Cuando el gozo no le cabe a uno en el cuerpo y se pierde la cabeza de puro contento. Como cuando veo que la perrita esa tan guapa de al lado se acerca hacia a mí mirándome tiernamente, o como cuando vuelven mis humanos adoptivos después de tenerme todo el día abandonado.
El rabito es otra forma de expresión
Cada posición tiene una utilidad y un significado

Lo que no termino de entender es algo que me dijeron el otro día, sobre que no me dedicara a jugar al póker, porque se me daría muy mal. No sé, ando dándole vueltas al tema, pero no caigo...


30.9.04

CSI canino

No sé por qué me preguntan a mí por el yogourt desaparecido. ¿Qué tendré que ver yo en eso?

Hay que ver cómo les gusta a los humanos éstos acusar sin fundamento ninguno. ¿Acaso yo alguna vez me he comido algo que no fuera para mí?

Difamadores. Eso es lo que son los humanos que he adoptado.

Yo no sé de qué yogourt me hablas
¿Yogourt? ¿Qué yogourt? Yo no sé nada

El escondite

Me encanta conocer todos los huecos de la casa: registrarlos, olisquearlos, memorizar cada palmo. Lo mejor es hacerlo mientras se está con los humanos. Sí, ya sabemos, son algo canallas, pero uno se siente acompañado y protegido si ellos están cerca.

Lo que pasa es que hay sitios donde no me quieren dejar entrar, los muy discriminadores. Sobre todo, no quieren que me cuele en el sitio ése donde se meten por las noches después de deshacerse de mí y dejarme tirado en mi manta.

Pero no saben que he descubierto una forma de estar con ellos sin que se enteren. El truco consiste en colocarse sigilosamente tras ellos y, justo cuando abren la puerta, entrar por detrás y meterse muy rápido debajo del sitio ese donde duermen, al que llaman cama.

Con razón no quieren que me cuele en esta habitación, los tíos puñeteros tienen un colchón de látex para ellos sólos, mientras que a mí me dejan ahí tirado sobre una manta vieja. Los muy egoísticos no quieren compartirlo conmigo. Y con láminas de madera y todo. Qué gozada tiene que ser tumbarse panza arriba ahí encima.

Esconderse debajo de la cama tiene algo especial. Es un sitio que, además, da sensación de seguridad, y resulta excitante, pues ni se imaginan que estoy aquí y jamás me descubri…

Hummm ¿Qué ha sido esa luz?

¿Qué fue ese fogonazo?
¿Y ese fogonazo? ¿Que pasó ahí detrás?


29.9.04

Salir del armario

Es muy duro para mí, pero tengo que confesar públicamente algo muy importante:

SOY UN GATO DENTRO DE UN CUERPO DE PERRO

Me costó mucho admitirlo. Cuando lo descubrí aullé como un lobezno toda la noche. Tras la cena de anoche, descubrí de dónde provenía mi comida de ayer, esa que tanto me gustó. Aquél bote de comida de gato me abrió los ojos. ¡Qué gran desgracia la mía!. ¡Me gusta la comida de gato!. Finalmente tuve que asumirlo: ¡soy un gato!.


Auuuuuuuuu
Auuuuuu. Qué desgracia la mía. Me gusta la comida de gato. ¡¡Soy un gato!!


Ya me resultaba a mí sospechoso el tremendo pánico que me daba el Rottweiler del vecino y que me apeteciera jugar con el gato de la acera de enfrente.

¿He dicho ”acera de enfrente”?. Claro, normal. No tengo remedio. Lo dicho, soy un gato.

28.9.04

Nueva comida

Hoy me han dado una nueva comida. Sabe distinto a la bazofia que suelen echarme los humanos canallas éstos que he adoptado.

No sabe tan bién como el bocata de pavo, pero no está nada nada mal tampoco. Me lo he comido todo, casi del tirón, no vaya a ser que los humanos éstos se arrepientan ahora y me lo quieran quitar para comérselo ellos, que son capaces.

Lo único es que me ha provocado una sensación extraña en el estómago, imagino que será por haberlo ingerido a la tragalaperro.

Bueno, ahora sólo falta una buen sueñito para terminar de arreglar el cuerpo.

Peludo no me come II

Nada, que no sé qué voy a hacer con el perro éste.

No hay manera de hacerle comer comida de perro. La nuestra sí le gusta, sobre todo si se trata de bocata de pavo furtivo. También hemos comprobado que le gusta el pollo con salsa curry y con cous cous, el cordero a la plancha e incluso el cerdo en brocheta. Hasta se deleita con casi todas las variedades de queso: de vaca, curado, semicurado, azul, de cabra o feta.

A ver si esto se lo come
Ya no sabemos qué darle. Hoy probaremos con comida de gato

Pero todo lo que sea hacerle comer comida para perros no hay manera. Con las pastillas-croquetas ésas no hubo manera, "antes muerto" parecía decir con la expresión que puso; con la carne de bote para perros sólo cuando está muerto de hambre, pero nos pone cara de "podrías comértela tú, pedazo de chef".

Estamos desesperados. Nos lo jugamos todo a una carta. Hoy le daremos comida de gato, a ver qué pasa.

24.9.04

Peludo me espía

Desde hace unos días Peludo hace cosas raras. Bueno, siempre hace cosas raras, pero ahora ha incorporado algunas nuevas a su repertorio.

Me sigue a todas partes de la casa, no me quita ojo de encima. Este perro nunca había sido tan faldero como ahora. Es especialmente insistente cuando voy al cuarto de baño, en esos momentos se pone como loco, olisqueándome febrilmente mientras hago lo que tengo que hacer.


No me quita ojo
No me quita ojo el tío pesado
A la menor oportunidad se me sube encima y me olisquea por todas partes, como si buscara algo.
¿Qué mosca le habrá picado?

Orgullo canino

Hace unos días que estoy contento. Me siento orgulloso de ser perro. Siempre me sentí orgulloso, pero ahora más aún.

Descubrí hace poco algo que me hizo sentir bien:

Entrenan a perros para identificar cáncer de vejiga

El mejor amigo del hombre también puede puede salvar vidas humanas en la lucha contra el cáncer. Un grupo de científicos dijo a Reuters que se puede entrenar a perros para que huelan la orina y detecten el cáncer de vejiga.

Ya existen evidencias anecdóticas de perros que han alertado a sus dueños de que tienen cáncer de piel cuando han olfateado insistentemente lunares o verrugas que luego han sido diagnosticados comomalignos.

En una investigación publicada en el British Medical Journal, unos científicos han demostrado que los perros pueden identificar el cáncer de vejiga al detectar sustancias químicas en la orina que son emitidas por células cancerosas.


Da gusto saber que se pueden hacer esas cosas por los demás, incluso por los humanos canallas que he adoptado.

Desde que supe que los perrines podíamos hacer esas cosas no dejo un momento a solas a mis humanos, no vaya a ser que les pase alguna cosa mala de ésas y no me entere.



23.9.04

Abandono a tiempo parcial

Ya he contado aquí que unos malnacidos me abandonaron en plena calle. Nunca me gustó que me dejaran sólo mucho tiempo, pero desde entonces ese miedo que tengo es aún más grande.

Por eso siempre estoy con pánico a que estos humanos canallas con los que vivo ahora hagan lo propio y me abandonen ellos también. Así, cada vez que se van y me dejan aquí solito me quedo con el corazón en un puño pensando si volverán, si tardarán mucho, si se acordarán de mí.

No tengo más remedio que quedarme aquí, abandonado a tiempo parcial, con frío o calor, mirando a través de la baranda para ver si vuelven de una vez.


A ver si llega pronto hoy
Con frío o calor aquí me dejan tirado, los muy canallas. Y yo sin saber cuándo volverán

Yo les demuestro siempre que no quiero que se marchen y me dejen aquí tirado. Por eso cada vez que salen les pongo cara de enfurruñado y no les quiero dar un mal besito. Cuando ya se alejan por la calle, entonces grito con todas mis fuerzas, como si me estuvieran matando, o despellejando vivo; ya saben, para causar mucha pena, pero es inútil, ellos terminan por irse, cada día. Sin pena de mí.

No se puede vivir así, siempre con la incertidumbre de si el abandono será a tiempo parcial o completo. Menos mal que puedo ver la calle y de vez en cuando pasa alguna perrita de muy buen ver. Pero claro, con estos barrotes de por medio, no hay manera de demostrar mis dotes de Don Juan Canino.

Ni siquiera me llevan con ellos en el chisme ese grande que hace ruido y corre mucho que llaman coche. Bueno, sí, a veces lo hacen, y es muy divertido, pero siempre después de tenerme casi todo el día por aquí encerrado. El primer paseo en coche pasé mucho miedo, me volví a ver abandonado de nuevo.

Pero bueno, esa es otra historia.


20.9.04

Dormitar

Sólo hay una cosa mejor que dormir: dormitar, perezar con la panza bien llena.

El día es muy duro y está lleno de demasiados sinsabores como para que uno no pueda echarse una tumbadita, medio dormido, medio alerta. Es mejor así, pues si te duermes del todo no disfrutas del placer de la pereza.


Qué vida tan dura ésta
Qué duro es sobrevivir al ajetreo diario, tántas cosas por hacer y ese brazo que me sujeta...

Además, si uno se duerme del todo puede soñar con felinos gigantes asesinos, con comida de bote echada a perder o, lo que es peor, con que le abandonan a uno de nuevo.

Por eso estoy siempre alerta, en constante vigilia, no se les vaya a pasar por la cabeza a estos humanos abandonarme como hicieron los otros.

Pero claro. Se está tan calentito, da tanta pereza, y ese brazo que sale desde abajo y te sujeta para que no levantes...

Y hace tannnto taaaannnnto sueeeño que gggggggg

18.9.04

Chantaje emocional canino

Soy un perro pequeñín y, por tanto, tengo poco que ganar por la fuerza bruta. Además soy pacifista, especialmente si se trata de pelear contra perros más grandes que yo o humanos. Eso por no hablar del inncesario desgaste de energías que producen las peleas perrunas. Con lo bien que se está adormilado y tumbadito a mis anchas...

A lo que iba. Para conseguir algo de los humanos es mejor recurrir a métodos más sutiles. En mi caso tengo uno que no suele fallar: tumbarse panza arriba. Además de ser una postura bastante cómoda y permitir estirar los músculos más importantes del cuerpo canino, causa efecto inmediato entre los humanos.

Hay que entrenar mucho la postura de panza arriba
Panza arriba: paticas delanteras en perfecto ángulo, cabeza totalmente girada

El truco está en transmitir indefensión y padecimiento, dar pena, obligarles a que te presten atención de forma inmediata para que dejes de sufrir. El complemento ideal es la carita de pena y un gimoteo sutil pero constante.

No vale con tumbarse a la bartola, de cualquier manera. No, esto exige técnica y entrenamiento. Las paticas traseras pueden estar ligeramente inclinadas, pero las delanteras tienen que estar perfectamente verticales, formando ángulo de 90 grados en su extremo.

La cabeza, eso es indispensable, tiene que estar ladeada totalmente hacia uno de los dos lados. Si el cuerpo está ligeramente inclinado hacia un lado, la cabeza lo estará hacia el contrario.

¿Qué? ¿Parecía fácil? Pues ya ves lo dura que es la vida de un perro doméstico.

16.9.04

La tentación

Soy como Oscar Wilde. Sí, puedo resistirlo todo, menos la tentación.

Hoy tocaba nuevo abandono por excursión de los humanos éstos. Además, pensaban dejarme aquí pasando hambre y soledad todo el día.

He pasado por la cocina, lo he visto, lo he olido, y se me ha puesto contenta la tripita sólo de pensarlo.

Pensado y hecho.

No pude evitarlo
Prefiero el bocata de pavo, aunque lleve hierbajos, a la bazofia de bote que me echan

Donde esté un buen bocata de pavo que se quite la bazofia ésa de bote que me echan.

15.9.04

En la playa

Hoy he estado en la playa.

Ése es el nombre que los humanos dan a un enorme charco donde cabrían todos los perros del mundo. La verdad es que es un auténtico desperdicio, porque ese agua ni siquiera se puede beber, pues sabe a pipí de gato.

Al borde del mar
No esperarás que me meta dentro de ese gran charco de pipí de gato ¿verdad?

Obviamente, dado que me recuerda lo que me recuerda, no parece que bañarse ahí sea nada apetecible, pues creo haber comentado ya que no me gustan nada los baños ni el pipí de gato.

La verdad es que fue un día muy trabajoso, pues todo ese gran charco estaba rodeado de cientos de palmeras, en las que tuve que dejar mi marca de identidad, y claro, uno no tiene una vejiga infinita.

13.9.04

Extraño corte de pelo

¿A ti te gustaría que te dejaran en pelotas para ir por la calle? No ¿verdad?. Pues no sé yo porqué les ha dado por pensar a estos humanos que a mí habría de gustarme que me quitaran mi querida melena y dejaran verse todas mis intimidades.

Un día de verano me llevaron a un sitio donde había otros colegas. Ya había estado allí de visita un día, me habían hecho algo por la zona del lomo, que no pude ver, y me dieron a comer una pastilla que sabía a pipí de gato.

Esta vez, en cambio, la humana de verde cogió en su mano un bicho muy raro, con un rabo finito pero muy largo que llegaba hasta la pared y que hacía un ruido muy molesto. El animalejo ese se comió casi todo mi pelo y me dejó, literalmente, en pelotas.

Me dejaron pelón
¿Te gustaría que te dejaran pelón perdido y encima te llamaran "Peludo"?

No tengo claro para qué me hicieron tan molesto y extraño corte de pelo, pues al principio hasta sentía molestias en la espalda, como pequeños pinchazos y picores, al ponerme en mi postura favorita: panza arriba.

Casualmente, desde aquel día el molesto sol del verano empezó a ser menos molesto, pero no veas la vergüenza que tiene que pasar uno cuando lo sacan por la calle prácticamente sin pelo y, encima, tienen el morro de decirme en voz alta “¡Peludo!”.

Cuánta humillación hay que sufrir de estos humanos...

Pelado veraniego

A principios de verano, viendo que un día se nos iba a asfixiar Peludo de tanto calor, lo llevamos al veterinario para que lo pelaran y así estuviera más fresquito. Puso cara rara mientras lo pelaban, miraba con verdadera desconfianza a la máquina de cortar el pelo y ponía cara como de ofendido, como si no terminara de gustarle la idea.

Lo más curioso es que durante unos días casi no se ponía patas arriba, que es como más le gusta ponerse cuando hay una persona cerca. Bueno, se ponía un momento y, de inmediato, como si se asustara o algo le molestara, se daba la vuelta inmediatamente.

Lo más raro es que, al principio, cuando lo sacaba a pasear y lo llamaba, en lugar de acudir agachaba la cabeza y metía el rabito entre las piernas

Qué perro tan raro…

12.9.04

Peludo no me come

Peludo está enfermo. Al menos, algo le pasa. No me come nada. Y eso que le damos lo mejor que se le puede poner en el plato a un perro. Le damos Pelegrín Pal, Dog Chow y la mejor comida para perros que se le puede dar de comer a un cánido como éste.

Bueno, no es que no coma nada. Comer come, pero poco y se puede pasar dos días enteros sin probar bocado. Al final come, pero parece estar enfermo.

Cuando lo sacamos a pasear le da por comerse a bocados el césped. Pero no le gusta cualquiera. No. Elige los brotes más altos y tiernos y se come las puntas de la hierba.

¿Se habrá vuelto vegetariano?

Me quieren envenenar

Los humanos éstos que he adoptado creo que me quieren hacer cosas malas. Seguramente envenenarme o algo. Si no, no se entiende que me echen de comer la bazofia que me echan mientras ellos se zampan su buen chuletón de ternera al roquefort.

Encima me miran con cara rara, como si les extrañara que no me coma este potingue. Claro, cuando me muero de hambre no tengo más remedio que comerme aunque sea la hedienta carne, por llamarla de alguna manera.

No me gusta
Si tanto te gusta cómetela tú


Así que cuando consigo que me saquen a pasear tengo que comer hierba tierna que me limpie las tripas y me ayude a expulsar esa cosa que me ponen en el plato y que llaman comida.

Si tan sabrosa les parece ¿Porqué no se la comen ellos y me dejan a mí el chuletón?

11.9.04

Cuando adoptamos a Peludo

Un día apareció en la puerta de nuestra casa un perrín que era un puro manojo de pelos tras el que se intuían unos grandes ojos tristes y bajo el que se veían unas paticas. Era muy simpático, y parecía querer jugar con el otro perro que teníamos. Pensamos que era el perro de un vecino, pero no que estaba abandonado. Cuando vimos que llevaba allí apalancado dos días seguimos vimos lo que pasaba.

Lo que no entiendo es porqué nos eligió a nosotros. Desde el primer día se comportó como si fuera nuestro perro de verdad y de toda la vida. Parado en la puerta de casa, le ladraba a los que se acercaban a ella, defendiéndola como hace el perro de la casa.

Se colaba dentro a la menor ocasión, y teníamos que regañarle y echarlo fuera. No sé cómo, pero el tío canalla sabía llamar a la puerta. Daba golpes en la puerta, en grupos de tres: "toc, toc, toc". Y cuando salíamos a abrir, él entraba corriendo en casa dando gemiditos.

Una vez dentro era complicado echarlo, ponía cara de pena, lloriqueaba, nos chupeteaba vivos y cuando ya casi lo teníamos atrapado se tiraba al suelo y se tumbaba patas arriba, mostrando toda su indefensión y carita de bueno.

Dar pena la daba. Pero en aquel momento no podíamos tener más perros en casa. Se nos hacía duro, pero teníamos que echarlo.

Finalmente, un día de frío y lluvia me salí con la mía y conseguí que en casa aceptaran que lo adoptáramos.

La Adopción

Soy un perro. Sí ¿que pasa?. ¿No puedo contar yo lo que me de la gana en un blog? Y a mí qué más me da si no soy humano.

Bueno, a lo que iba. Tengo un pequeño problema de memoria, y es que resulta que hace poco me abandonaron y me dejaron por ahí tirado. De esa época no soy capaz de recordar nada, pues fue muy traumático para mí. Sí, no te lo tomes a coña, que los perros también tenemos traumas.

El caso es que cuando llevaba varios días conociendo la vida del perro callejero me dí cuenta de que eso no era vida para mí. Como aventura no está mal, pero para siempre como que se hace duro eso de pasar hambre y que le peguen a uno de vez en cuando. Además, los días de lluvia y frío da gusto pasarlos tumbado en una manta, panza arriba y, si puede ser, con una buena estufa cerca.

Así que me di una vuelta por el barrio donde me habían abandonado. Encontré unos humanos que no tenían mala pinta, de su cocina salían muy buenos olores y me cayeron bien nada más verlos. No tenían pinta de maltratar perros como yo.

“Esta es la mía”. Me dije. E hice de su puerta mi trinchera. Allí pasé varios días hasta que se produjo la adopción. La táctica era simple: llamar a la puerta y, cuando abrieran, hacer todas las monerías que sé hacer: dar saltitos, gemir, tumbarme panza arriba (eso es lo que mejor se me da) y darles lametones a la menor ocasión. Ahh, claro, dar ladridos lastimosos y poner cara de pena también se me da muy bien, y creo que funcionó.


En plena adopción

En plena faena de adopción

Costó trabajo, y cuando ya casi había perdido la esperanza y empezaba a pensar en buscarme a otra gente empezó a caer agua del cielo. Mucha agua. Nunca me gustaron los baños, pero mucho menos bañarme en mitad de la calle, todo el rato y sin tener quién me seque. Además, demonio, hacía frío y era muy desagradable.

De pronto, se abrió la puerta de la casa y, como ya había hecho en las ocasiones anteriores, entré dentro todo lo rápido que pude. La diferencia esta vez es que, en lugar de regañarme y echarme a la calle como las anteriores veces, me hicieron mimos, me secaron y me dieron de comer.

Uff, qué trabajo con estos humanos. Al fin habían dejado que los adoptara.