23.4.05

La pelotica

Ya les conté que mi primo Leo y yo tenemos muy buen rollito para comer juntos, e incluso procuramos no hacernos daño de verdad cuando jugamos a las peleas.

Sin embargo hay cosas que no son justas. A ver, si yo cogí primero la pelotica ¿porqué ahora la quiere Leo?.

Es mía, porque yo la cogí. Lo demás son excusas. ¿Que la pelota estaba en casa de Leo?. Nada, nada, excusa barata.

Además, a Leo no le sirve. Yo soy capaz de cogerla entera con la boca, pero a Leo, que es muy chiquitín, no le cabe en ella. Cuando me la quita y sale corriendo con ella lo hace sujetándola de los hilillos que lleva la pelotica, pero no cogiéndola entera, que es como debe hacerse.

Así, como ahora es mía, decidí llevármela a mi casica. Pero el canalla de mi humano que la quitó de la boca y se la volvió a dar al Leo. Creo que lo tienen enchufado porque es aún es un cachorrín.

Quiero la pelotica. Auuuuuuuu.

Me quedo la pelota
Que no. Que yo la ví primero y ahora me llevo a mi casica.

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