12.7.05

Solidaridad canina

La otra tarde les perdí la pista a Bobby y Patachula, una vez convertidos ya en pareja de hecho y dedicados en cuerpo y alma a la okupación del primer patio con puerta entreabierta que se cruzara por su camino.

Resulta que, en pleno acto de okupación, se habían quedado medio encerrados en el patio del número 2 de nuestra calle, y nos los topamos por casualidad cuando pasamos por la puerta.

A mí me pareció oler una fragancia familiar ya desde casa y, en efecto, ahí estaban Patachula, Bobby y un perrito nativo del vecindario que les estaba incordiando.

Entre el canalla y yo les abrimos la puerta para que salieran y, una vez en la calle, volvieron a la disputa que parece ser habían tenido ya anteriormente, pues reconocí sus ladridos y quejidos como los que ya había oído desde casa ese mismo día.

El perrín intruso aquél quería hacerle algo malo a Patachula. Bobby, que es un perrín entregado a su oficio y vocación de protector (recuerden que trabajaba de guardián-albañil), acudió entonces de inmediato a proteger a Patachula, poniendo entre el perrín y Patachula su cuerpo como protección, pese a ser más pequeñín y viejín que el intruso aquél.

Entonces, aquel perro atacó a Bobby, que poco podía hacer el pobre para defenderse adecuadamente. Fue en ese momento cuando volví a oir a Patachula quejarse amargamente .

Por un momento me pareció que durante la refriega le habían hecho daño en la patica a Patachula. Pero no, resulta que los quejidos de intenso dolor que daba Patachula eran de ver que le hacían daño a Bobby, del que casi no se oían ya los gritos, apagados bajo los fuertes y dolorosos quejidos que daba Patachula.

Al final la cosa no pasó a mayores, pero el canalla se quedó flipado de ver lo unidos y solidarios que podemos llegar a ser algunos perrines.

Vale, lo confieso, yo también lloriqueé un poco cuando atacaron a Bobby, pero procuré hacerlo bajito para que el canalla no se enterara.

Por si fuera poco el acto de lealtad canina, cuando el canalla les dejó en un rincón un montoncito de bolitas marrones, Bobby volvió a hacer como otras veces, y se dedicó a proteger la comida para Patachula, sin probar una sola bolita marrón hasta que Patachula paró de comer ansiosamente. Y eso que ahora que se ha acabado su trabajo como albañil tiene menos posibilidades de ganarse el sustento. Él disimula, y hace como que no pasa nada, pero yo ya le noto más delgadito que antes cuando trabajaba de albañil.


Ahí van los tres
Ahí iba Bobby a evitar que le hicieran daño a Patachula, aún a costa de su salud

2 comentarios:

Verdi el perro dijo...

ejem... a ver peludo
vos so pequeño, pero me parece que boby protege a patachula porque tiene su prole en la pancita...
mmm
que el grandote de tu bípedo los observe, seguro es eso.
han hecho familia..-.

ELMOREA dijo...

No hay nada mas sincero que el comportamiento animal, ellos se caen bien o mal, se aprecian, se odian o simplemente se toleran, pero no engañan. Quiza algun dia comprendamos y aprendamos a respetarles en lo que valen. Esperemos que no sea demasiado tarde para Bobby y Patachula. Saluda a tu canalla, peludo, y sigue enseñandole como sois los perrines.