13.6.05

Peludo volador

Ayer volé.

Sí, sí. Así, como lo oyen. Fue muy poco tiempo, y no llegué muy lejos. Pero volar, volé.

Estuvimos en la playa, sitio que cada vez me gusta más, aunque eso de meterme en el charco gigante ése aún me da bastante mal rollo.

Como voy muy de tarde en tarde y hay mucho que ver y olisquear por allí, cada vez que voy me pongo muy activo queriendo supervisarlo todo. Pero esta vez apenas me dejaron la oportunidad de corretear libremente. Dijo el canalla que no quería que volviéramos a tener problemas con los desnudistas, como pasó la última vez, así que me ató vilmente.

Lo que pasa es que el canalla, además de canalla ya les he dicho varias veces que es algo tontico. No se le ocurrió otra cosa que atarme con mi correa al palo del chisme ése bajo el que se tumba para que no le moleste el sol, sombrilla o así creo que le llaman.

Claro, yo al principio, cuando ví que la correa no daba más de sí, me limité a dar vueltecillas en el poco espacio libre que tenía de margen. Pero aquello es un rollo, y me aburrí enseguida, así que eché una siesta para descansar del paseo que había dado antes con el canalla (volvimos a donde los desnudistas, pero esta vez me llevó atado, no sé si es que no se fía de mí o qué).

El caso es que andaba yo algo adormilado cuando, frente a mí, pasó un coleguilla con ganas de juerga.

Sin pensarlo dos veces, y olvidando que aún estaba atado, salí corriendo hacia él todo lo rápido que pude. Tan rápido y tan fuerte corrí que, cuando se acabó la correa dí tal tirón al chisme ése que lo arranqué de cuajo.

Para mi desgracia el día se había vuelto ventoso, y soplaba un viento que pa qué. Así que, libre de sus atadurras terrenales, el chisme ése salió disparado por los aires, llevándome a mí con él.

No vean vds. el susto que me llevé cuando, llegando ya a donde estaba aquel perrín noto un primer tirón que me frena en seco, y justo después otro tirón, pero esta vez hacia arriba.

Cuando me fui a dar cuenta el suelo se alejaba bajo mis paticas sin control ninguno. Fue una sensación mitad excitante y mitad acojonante, para qué se lo voy a negar. Porque pasar miedo pasé.

Afortunadamente fueron sólo unos instantes, pues el canalla, cuando consiguió despertarse él también y darse cuenta de lo que pasaba, se lanzó sobre la sombrilla esa y consiguió que aterrizáramos la sombrilla y yo sin daños fisicos. Y fíjense si será canalla, que lo que más le preocupó no fue verme volar sin alas ni nada. No. Qué va, él fue a rescatar la sombrilla, que no a mí.

Mientras me di ese pequeño vuelo atiné a escuchar por debajo de mí a un niño que le decía a su mamá:

- "¡Mira mamá, un perro volando!"
- "¡¡Niño!! ¡¡deja de decir tonterías que te meto otra vez!!"

Y algo más lejos:

- "¡Ehh, tío, mira, un perro haciendo parapente!"

Obviamente, aquel incidente puso fin a la jornada playera.

Ya que empezaba yo a cogerle el gusto a eso de volar...


A punto de salir volando
Ahí me tienen poco antes de hacer el vuelo sin motor

4 comentarios:

Jose dijo...

Conoces la cancion del perro volador???

A no!! Que era el gato!!!

No te le cruzarias por ahi arriba?

Verdi el perro dijo...

el primer perro volador? nooooooooo
pero que experiencia peludo, que experiencia..
saludos

duende dijo...

Menuda esperiencia!!! pero no te quejes, que en esa playa aun se puede llevar los perrillos, debe ser la última :(

Javi Moya dijo...

jejeje muy divertido tu blog
, lo descubrí hoy, por el top500 de bitacoras ! te seguiré ! te invito a que visites el mio (
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) y me comentes ! Saludos !